El ensayo del desastre
Ensayas mentalmente el peor escenario posible, como si imaginarlo te preparara para él. En realidad, estás viviendo dos veces algo que quizá no va a pasar: una en tu cabeza, ahora; y otra, si llega, cuando llegue. La primera no evita la segunda. Solo te agota antes de tiempo.
Se sostiene sobre una creencia: «si lo imagino, no me pillará por sorpresa». Pero la vida no negocia con simulacros. Y tu cuerpo sí gasta cortisol como si estuviera pasando de verdad.
